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Masaje Tantrico Barcelona
El acto del masaje debe ser un devenir entre el estar presente y estar actualmente; también se debe estar predispuesto/a ofrecer todo el placer recibido, puesto que cuanto más grande y poderosa sea la entrega, más fácil se canalizarán las fuentes de energía que emergen de los chakras para dirigirse a los centros del placer. Un detalle a ajustar que requiere cierta coordinación es activar el ritmo respiratorio entre el uno y el otro, de manera que ambos tórax se levanten y bajen en armonía, como en un perfecto mecanismo de relojería. Quien recibe los masajes tendrá el papel pasivo y deberá procurar las facilidades para hacer de la tarea del masajista algo placentero para ambos. Para eso hay que aprender a descansar la mente y tratar de flotar en el espacio, como en una noche oscura y silenciosa, plena de paz y concordia. Las posturas más comunes de quien recibe los masajes debe ser recostada o acostada, tanto boca arriba o boca debajo (esto va a depender del tipo de masaje) y respirar siempre de modo acompasado, rítmico y pausado.
El masaje tántrico brinda una profunda relajación física que se traslada luego al plano emocional, dando un sosiego y una sensación hermosa de bienestar. Expandir, Retener, Controlar... Estos son los verbos que debe seguir quien desea experimentar uno de estos mayores placeres; se trata de una mezcla de sensualidad, sensibilidad y erotismo, todo ello con la intervención del tacto, que es uno de los mayores goces de los sentidos que nos ofrece la relación con el mundo exterior. Es decir, por un lado un profundo placer sexual, y por el otro la plenitud de la tranquilidad y de la paz interior.
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